Legitimitat

Posted on Octubre 19, 2010

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* * * en castellano abajo * * *

No puc creure que estigui escrivint un blog! Em sembla estrany perquè no sé per què ho faig, no sé quin és l’objectiu de tot això. Suposo que parlar en veu alta i així estalviar-me algun mail (perdoneu!). I suposo que el principal avantatge del blog és justament aquest: escriure i no deure’t a res. Ves a saber qui ho llegeix i, total, no canviaré el món. Però mira, penso que al final m’anirà bé per treure’m l’angoixa que a vegades tinc quan torno del canal.

Pels que no ho sapigueu, estic fent pràctiques al Canal 24 Horas de Televisión Nacional, llegit en castellà, que fa més riure. Cobro alguna cosa i així supleixo les beques me no m’han donat (un altre dia em cagaré en els programes d’intercanvi de la UAB). Estic aprenent més que fent classes a la uni, això segur! Però hi ha una cosa que m’angoixa: no tinc legitimitat per parlar d’aquest país. Estic escrivint per algú, no és com això del blog, i no em sento amb autoritat per explicar res a ningú. Fa tot just tres mesos que visc a Xile, qui sóc jo per explicar a aquesta gent de què va aquest país? I per si fos poc, he acabat treballant en un reportatge sobre els miners que van qudar colgats a una mina durant 70 dies (el voleu veure? / no). Així que vés a saber com, he acabat ficada ben bé al mig de l’actualitat xilena.

Ahir vaig anar a una visitar una mina. Quan hi vaig entrar em vaig sentir dins de la notícia, i em vaig adonar que no sabia res de res del que havia estat parlant els últims dies. I això és el que em provoca l’angoixa. He de conèixer bé aquest país abans de poder parlar-ne, si no, mai em sentiré còmoda fent això (el periodisme vull dir). Com diu el  xilè Nibaldo Mosciatti, hi ha dos tipos de periodisme: el compromès i el fàcil.

Bueno, dejando de lado esto, repito que hay, al menos, dos periodismos: Uno, el que le habla a la gente, porque piensa en la gente y siente que está al servicio de ella. Otro, el periodismo que le habla a los poderes, porque vive en ese rincón restringido y cálido –pero nunca gratis– que los poderes guardan a ese periodismo. Es un rincón un poco humillante, como esas casuchas para los perros guardianes, que te guarece de la lluvia pero que incuba pulgas y garrapatas, pero allí nunca falta el tacho con comida. Sabe mal, pero alimenta. Y, en general, engorda.

Això està tret d’un discurs que va fer el tio fa un parell de dies, quan li van donar un premi de periodisme. Llegiu-lo sencer, val la pena. Potser això podria haver passat a qualsevol part del món, però d’alguna manera es nota que és a Xile. I no només pels noms propis. Les formes massa vegades ho emboliquen tot d’una manera que és impossible veure Xile de veritat. Per això abans de continuar parlant del país, doneu-me una mica més de temps per coneixe’l.

(pd. Gracias por el link del discurso!)

* * * * *

¡No puedo creer que esté escribiendo un blog! Me parece extraño porque no sé por qué lo hago, no sé cuál es el objetivo de todo esto. Supongo que hablar en voz alta y así ahorrarme algún mail (perdonad!). Y supongo que la principal ventaja del blog es justamente éste: escribir y no deberme a nada. Vete a saber quién lo lee y, total, no voy a cambiar el mundo. Pero mira, creo que al final me irá bien para sacarme la angustia que a veces tengo cuando vuelvo del canal.

Para los que no lo sepáis, estoy haciendo prácticas en el Canal 24 Horas de Televisión Nacional. Cobro algo y así se suplen las becas que no me han dado (otro día me cagré en los programas de intercambio de la UAB). Estoy aprendiendo más que en las clases de la uni, ¡eso seguro! Pero hay algo que me angustia: no tengo legitimidad para hablar de este país. Estoy escribiendo para alguien, no es como lo del blog, y no me siento con autoridad para explicar nada a nadie. Hace apenas tres meses que vivo en Chile, ¿quién soy yo para explicar a esta gente de qué va este país? Y por si fuera poco, he acabado trabajando en un reportaje sobre los mineros que quedaron enterrados en una mina durante 70 días (lo queréis ver? / no). Así que vete a saber cómo, he acabado bien metida en medio de la actualidad chilena.

Ayer fui a una visitar una mina. Cuando entré me sentí dentro de la noticia, y me di cuenta que no sabía nada de nada de lo que había estado hablando los últimos días. Y eso es lo que me provoca la angustia. Tengo que conocer bien este país antes de poder hablar, si no, nunca me sentiré cómoda haciendo esto (al peridismo, me refiero). Como dice el chileno Nibaldo Mosciatti, hay dos tipos de periodismo: el comprometido y el fácil.

Bueno, dejando de lado esto, repito que hay, al menos, dos periodismos: Uno, el que le habla a la gente, porque piensa en la gente y siente que está al servicio de ella. Otro, el periodismo que le habla a los poderes, porque vive en ese rincón restringido y cálido –pero nunca gratis– que los poderes guardan a ese periodismo. Es un rincón un poco humillante, como esas casuchas para los perros guardianes, que te guarece de la lluvia pero que incuba pulgas y garrapatas, pero allí nunca falta el tacho con comida. Sabe mal, pero alimenta. Y, en general, engorda.

Esto está sacado de un discurso que hizo el tío hace un par de días, cuando le dieron un premio de periodismo. Leedlo entero, merece la pena. Quizás esto podría haber pasado en cualquier parte del mundo, pero de alguna manera se nota que es en Chile. Y no sólo por los nombres propios. Las formas demasiadas veces lo envuelven todo de una manera que es imposible ver Chile de verdad. Por eso antes de seguir hablando del país, dadme un poco más de tiempo para conocerlo.

(PD. Gracias por el link del discurso!)

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